Lo que la dirección general no ve en su reporte de seguridad
La mayoría de los reportes describen actividad. Pocos responden la pregunta que importa a un director general: si la exposición del negocio cambió.
Un reporte mensual de seguridad suele llegar con rondines cumplidos, puestos cubiertos, accesos registrados e incidentes atendidos. Todo eso es necesario para supervisar un servicio. Ninguno de esos datos, por sí solo, le dice a la dirección si el negocio está más o menos expuesto que hace un trimestre.
Conviene distinguir tres tipos de indicador, porque responden preguntas distintas:
- Actividad. Qué se hizo: horas, rondines, revisiones. Responde si el servicio se prestó.
- Cumplimiento. Qué tanto se ajustó a lo pactado: protocolos aplicados, tiempos de respuesta, auditorías. Responde si se prestó bien.
- Efecto. Qué cambió en el negocio: interrupciones evitadas, pérdidas, tiempo de recuperación, exposición de activos críticos. Responde si sirvió.
Un reporte que solo mide actividad convierte la cobertura en sinónimo de protección.
La actividad es fácil de contar y de auditar. El efecto exige una línea base, un responsable de leerlo y una conversación entre seguridad, operaciones y finanzas que muchas organizaciones no tienen agendada. El resultado es predecible: el comité recibe volumen y lo interpreta como desempeño.
Antes de cambiar proveedor o presupuesto, una dirección general puede hacer tres preguntas a su área de seguridad:
- ¿Cuáles son los tres eventos que más dañarían la operación este año y qué indicador nos avisaría a tiempo?
- ¿Cuál era la situación hace doce meses, para poder comparar?
- ¿Quién en la dirección revisa ese indicador y qué decisión ha cambiado por él?
En las entrevistas del piloto preguntamos cómo comprueba cada empresa que su gasto en seguridad produce resultados. Publicaremos lo que encontremos, incluso si contradice este planteamiento.